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Noche de las noches [Libre]

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Noche de las noches [Libre]

Mensaje por Lya el Jue Jun 30, 2011 7:07 pm

Bosque Caerulus, 23:30 horas.

Había trascurrido solamente cinco días desde que puso un pie en aquellas tierras, tan alejadas del lugar donde vivía, pero era necesario un viaje tan largo, necesitaba un poco de descanso y tranquilidad para su mente, la cual hace días estaba atormentada por las millones de imágenes de cadáveres y sangre por doquier. Estaba viviendo una crisis emocional y necesitaba un respiro. Un respiro que no tuviera que ver con trabajos por un tiempo y olvidarse de los ojos llorosos de los afectados de sus victimas, especialmente de las personas que eran cercanos a ella, pero por motivos profesionales tenía que cumplir pese a todo, sin importar lazos de afectividad o amistad. El trabajo de un asesino es bastante solitario, donde es casi imposible mantener amigos con uno, ya que tarde o temprano podrían ser ellos quienes tocaran morir en manos de aquel que alguna vez fue llamado “amigo”.

De esa misma forma decidió dar un pequeño paseo por el bosque, ya era tarde y la luna se podía ver desde cualquier lugar, mostrando su hermosura y resplandor, que dejaba como insignificante a las millones de estrellas que parpadeaban a su lado. No existía el frío, menos en una noche de verano como aquella, así que con blusa blanca y falda negra era suficiente para soportar la calidez de la estación. Además no era necesario ninguna ropa mas, simplemente la mas cómoda y las mas ligera, solo era un momento de paz mental, no había que llevar muchas cosas encima para estar en un estado de completa armonía, aun mas si el sitio escogido era un inmenso bosque en la oscuridad. La naturaleza iba ser su único testigo.

Dando pasos con desgano y con la cabeza baja llegó a uno de los árboles centrales del bosque, había caminado durante horas sin rumbo fijo, manteniéndose simplemente con la idea de seguir hacia el frente y no detenerse. Caminar era un pasatiempo que le gusta y más si era de noche. – No hay que encariñarse… - Murmuró despacio junto al árbol, aun manteniendo la vista baja y los cabellos platinados deslizándose por sus mejillas, los mismos que impedían ver el rostro de la chica desde un costado. Había llegado a la conclusión de que el aprecio era algo que no debía considerar, algo que tenía que olvidar ya que podría ser realmente perjudicante. Los sentimientos pueden ser tan buenos como nocivos, pero ahora solo eran un estorbo. Lamentaba el hecho de no haber sido una asesina sin corazón y poseerlo al fin al cabo, solo quedaba seguir adelante y hacer lo mejor que se pudiera.

- Ya no más… - Musitó. Apretó con fuerza los puños de ambas manos y propinó un fuerte golpe hacia la dura corteza del tronco. Se quería desquitar y no encontró mejor manera que esa. El ruido que había provocado al impactar produjo que una bandada de pájaros despertara y saliera a vuelo por las copas de los árboles. El aleteo de las aves muy pronto incitó a la chica a elevar la cabeza y observar detenidamente al cielo, pero era algo casi imposible de ver, era de noche, oscuro y solo era distinguible percibir las siluetas que desplegaban vuelo deprisa hacia otro lugar. Fue ese momento que sus oídos captaron un ruido cercano y paresia como si algo había pisado una pequeña rama delgada. Pero el ruido había sido claro, una rama partiéndose en dos.
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Re: Noche de las noches [Libre]

Mensaje por Athan el Jue Jun 30, 2011 10:02 pm

El Vampiro como en todas las noches había salido al bosque Caerulus a entrenar. Llevaba desde las primeras horas de la noche allí. Su entrenamiento aquel día fue con las Katanas. Usó también sus clones, practicando contra ellos y con ellos. Recibió alguna herida que otra, todas leves, nada preocupante, sus clones acabaron desapareciendo, por desmayo o por acabar muertos. No sentía dolor al hacerlo, y necesitaba de ellos para aprender rápidamente, ya que así conseguía visualizar sus puntos débiles.

Como siempre solía hacer, llevaba su 2º conjunto, era el más cómodo a la hora de entrenar o luchar, ya que no impedían sus movimientos.

Aquella noche era bastante agradable, una noche de verano en la que no hacía frío, pero tampoco calor, aún así la suave brisa era bienvenida. Así que sobre las 11 de la noche, decidió tomarse un descanso. El chico se subió a uno de los arboles más resistentes y grandes que encontró, con una rama lo bastante grande y ancha, de esa forma la usaría como tumbona, teniendo sus piernas estiradas y estando sentado mientras utilizaba el tronco como respaldo. En esa altura la brisa se podía notar con más fuerza y eso era relajante. La luna estaba hermosa.

El joven cerró sus ojos tras mirar durante varios segundos la preciosa luna. Cuando pasaron unos minutos, este sintió el olor de un humano, se acercaba al lugar, eso despertó sus instintos, pero los sabía dominar con facilidad. Se fijó durante un tiempo en la zona por donde sentía aquella presencia, hasta que entre las sombras pudo distinguir la silueta de una chica.

El pelo de aquella chica le llamó la atención, era de un color llamativo a la vez que bonito, y a la luz de la luna el brillo que desprendía era hermoso. Pudo escuchar lo que decía, no lo quiso hacer, pero no podía evitarlo, era imposible no hacerlo, allí solo había tranquilidad, bueno, también algunos ruidos que hacían los animales de alrededor.

Aquella chica se acercó a donde él estaba, aunque no la tenía justo debajo, si no que a un lado. Igualmente, no estaba al alcance de la vista humana en aquellas condiciones, ya que él permanecía escondido en las sombras, detrás de las grandes hojas de aquel árbol.

Sorpresivamente, un gran sonido ensordecedor, producido por un golpe, realmente fuerte, espantó a algunas aves del árbol, y al mismo tiempo a un pequeño cervatillo que andaba por allí, justo por la parte de atrás de la chica. Aquel golpe fue muy brusco, y ella parecía una simple humana, así que Athan se preparaba para aguantar la tentación de un olor muy conocido por él. Cuando esta miró hacia arriba él pensó que cabía la pequeña posibilidad de ser descubierto, y no se movió. En ese momento, otro animal, al parecer otro cervatillo que seguía al primero pisó una pequeña rama que creó un sonido bastante alto.

El chico siguió observando a la joven, al parecer molesta con algo. No sabía qué hacer, no podía decir nada y por ese motivo se quedó esperando un poco más, a ver que hacía aquella chica. Mientras la vigilaba, notó que ella tenía el cuerpo bastante desarrollado, y eso le hizo pensar que quizás era mayor que él, aunque el vampiro aparentaba más edad de la que tenía, puesto que su coeficiente intelectual y el vampirismo le traían consecuencias de parecer adulto antes de tiempo.

En ese momento, el vampiro se sumergió en sus pensamientos, estaba deduciendo la edad de la chica e intentando saber porque ella estaba en un sitio así, al mismo tiempo que se interesaba por aquel estado de ánimo.
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Re: Noche de las noches [Libre]

Mensaje por Lya el Vie Jul 01, 2011 3:40 pm

Entrecerró la mirada observando con cautela aquel sonido proveniente de las cercanías, no sabía el lugar preciso de aquel rompimiento de rama, pero estaba segura que no era muy lejos de donde se encontraba. Hasta que sus ojos dieron con el responsable, un pequeño cervatillo que se dejó ver por unos instantes para luego marcharse en una rápida huida por los arbustos. Eso produjo que los labios de la chica se curvaran y mostrará una relajada sonrisa en su rostro. No estaba con todos sus cinco sentidos concentrados para decir con certeza el sitio correcto de donde se escondía aquel animalillo y solo podía fiarse de la vista, en ese momento no podía considerarse una verdadera asesina por lo que estaba pasando, pero muy pronto todo volverá hacer como era.

Llevó consigo la mano derecha hacia un lado de su mejilla, apartando una gran cantidad de hebras platinadas que estorbaban sobre su hombro y fue en ese mismo momento que comenzó a sentir las secuelas de aquel abrupto golpe. – Ehm… - Se quejó. Tenía la mano adormecida y los nudillos completamente rotos, raspados y con emanaciones de sangre que no eran muy continuas. No podía creer que había lastimado su mano en un arranque de fuera descontrolada, pero ya nada se podía hacer porque lo hecho ya estaba y solo se quedo perpleja observando la herida recién provocada. Incluso trato de visualizar la corteza del tronco para ver si quedaron rastros de su esencia carmesí, pero por el obstáculo de la noche y oscuridad era casi imposible saberlo.

Ya estaba mejor y con las ideas más claras que nunca, solo debía volver a casa o simplemente quedarse por aquella noche junto a la magistral naturaleza, la misma que había provocado que se lastimara, aunque no era la culpa de la flora y fauna, mucho menos de aquel árbol viejo que soportó el enojo de la chica, mas bien todo fue una consecuencia de querer desquitarse con lo mas bello del planeta, al fin y al cabo se merecía la lesión. No era una amante de la naturaleza, pero tampoco tenía el derecho de destruirlo con gusto y más por un desequilibrio mental. Así que a la cuenta de tres segundos soltó un suspiro y cerró los ojos.

Una vez más observó a las alturas, viendo como las copas de los árboles cubrían el cielo estrellado y rara vez dejaba que la luna se viera. Ese sitió no era igual que los otros del bosque, ya que a pesar de lo gigantesco que podría ser un árbol podía verse por completo el cielo y su luna, en cambio aquel lugar no. Todo era más oscuro y un presentimiento comenzaba a presionar su razón. Se sentía vigilada y aunque mas quisiera buscarlo con los ojos no encontraba nada, ni un rastro que le especificara su inquietud y eso la desesperada interiormente, ya que en sus gestos faciales no mostraba ni una sola pizca de alteración.

Bajó los parpados e inclinó la cabeza, manteniendo siempre una postura vertical y acumulando cada una de las enseñanza de su entretenimiento como asesina, si quería saber el sitió exacto de aquel vigilante necesitaba estar en completo equilibrio consigo misma y los sentidos realmente agudizados. Podía sentir como la brisa movía las hojas de los árboles y como algunos animales nocturnos caminaban sigilosamente entre las ramas y arbustos, incluso percibir el sutil sonido de algunos insectos que se rastraban entre las hojas o corteza terrestre. Y fue gracias a la minima brisa con su roce calido e insonoro aparentemente para aquellos que no prestan demasiada atención su mejor aliado para encontrar lo que buscaba. Esa pequeña perturbación de choque de aire con el cuerpo del sujeto hizo el milagro.

- Lo tengo…- Murmuró silenciosamente, apenas separando los labios y abriendo de golpe los ojos, para observar en dirección certera hacia el individuo que merodeaba. No sabía si era humano o algún animal, pero tenía la seguridad que desde ese sitio estaba siendo vigilada desde un buen rato. Todo era oscuro.
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Re: Noche de las noches [Libre]

Mensaje por Athan el Vie Jul 01, 2011 6:30 pm

Aquella rama partida, le salvó de ser descubierto, o eso imaginó el joven, ya que la chica se centró en aquello. Como el vampiro había predicho, se notaba un fuerte olor a sangre. La muchacha se hirió al golpear el tronco de semejante manera. Pensó que los humanos realmente tenían una “carcasa” bastante frágil. Si él no tuviera las capacidades de la sangre de su padre, seguramente no hubiese podido escapar de él, no por lo menos de la forma en la que se fue.

La mano lastimada tenía mala pinta. Ella se dio cuenta, cuando se acomodaba el pelo, que estaba herida y apenas se quejó, tenía bastante aguante y sangre fría. Ahora, el chico, sentía más curiosidad. Mientras la observaba recordó que en uno de las pequeñas bolsas de cuero que tenía colgadas en la cintura llevaba un pequeño botiquín al cual no dio uso aquella noche. No le hizo falta, sus heridas eran pequeños y superficiales cortes, de hecho alguno ya se habría curado. Lo que no estaba bien eran sus vestimentas, tenía bastantes cortes y algunas partes rotas, la mayoría en las mangas.

El suspiro de la mujer de pelo platinado le obligó a fijarse en ella, parecía estar pensativa, pero otra vez, Athan se mantuvo quieto aplastando su espalda contra el árbol. La chica miraba de nuevo hacia arriba. Aún en la obscuridad no se sentía muy seguro, estaba demasiado cerca de ella, podría darse la casualidad de que hasta un humano le pudiera notar. No sabía porque le importaba ser visto, pero seguramente la razón era que nunca antes había estado con nadie que no fuera alguien del dojo o enviado por su padre. Y mucho menos aún, el estar con alguien humano y encima, una mujer. La única que cumplía esas condiciones fue su difunta madre.

El vampiro no apartaba sus azulados ojos de ella, era extraño, seguía con su vista alzada y ahora estaba pensativa, o por lo menos daba esa impresión. Repentinamente empezó a buscar algo, eso sí era realmente raro, ¿habría perdido algo? No, seguramente no, si no el agudo sentido auditivo del chico lo hubiese oído caer, aunque hubiera sido en hierba. Empezó a pensar que lo que ella buscaba era a él, pero aún así no estaba muy seguro de eso.

Al igual que comenzó a mirar a su alrededor hace unos segundos esta se quedó quieta y cerrando los ojos inclinó su cabeza, parecía estar concentrándose, pero ¿para hacer qué?
Unos instantes después musitó algo, él lo escuchó claramente y se sorprendió cuando se dio cuenta de que miraba en su dirección. ¿Qué demonios había hecho esa mujer humana? No podía creerlo, le descubrió. Eso despertó aún más el interés en el chico.

Esperó por si acaso unos segundos, para ver que hacía, pero continuó mirando, así que pensó que tal vez era hora de dejar de ocultarse.
– Mmm… Impresionante... me has notado... por cierto, de verdad tiene que dolerte la mano… ese fue un golpe bastante bruto. - Comentó el chico cuando saltaba de la rama y al caer dobló sus rodillas para amortiguar la caída y mantenerse en el sitio.

Rápidamente se volteó para mirar a la chica y se acercó dando unos pocos y lentos pasos, aunque no lo pareciera estaba en guardia, no era normal que ella lo descubriera así de fácil, ella era algo más habilidosa que un simple humano.


– Ah… Mi nombre es Athan Drake Okumura. – Se presentó inclinando ligeramente la cabeza hacia ella. Había leído en alguna parte que era de buena educación y respetuoso presentarse. – Oye… tu mano se ve muy mal… si quieres… - Le fue diciendo mientras con su mano izquierda sacaba desde la bolsita de cuero, colgada en la cintura, un rollo de venda, algodón y un pequeño bote de agua oxigenada. – Podría limpiarte la herida y vendarte la mano… aunque lo más indicado sería ir al médico… creo que a parte del sonido del golpe también hubo uno que salía del interior de tu mano… puede que por tus nudillos... – Le informó con amabilidad, pero en su rostro solo se veía seriedad, no era alguien muy expresivo. Su tono de voz era siempre serio. Tenía un oído bastante bueno, pero aún sin ello podría saber las causas de un impacto como ese, sobretodo en un cuerpo humano. No sabía porque, pero lo primero que le vino fue intentar ayudarla, y eso que le encantaría hacerle preguntas.
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Re: Noche de las noches [Libre]

Mensaje por Lya el Vie Jul 01, 2011 8:23 pm

No iba a bajar la mirada, tenía que esperar para ver aquello que se escondía entre la oscura noche del bosque. Así que siguió esperando en busca de alguna respuesta, de algún indicio o de un simple sonido de rama para indicar que su vigilante ya no estaba ahí. Cualquier cosa era útil para saciar su sed de curiosidad. Y sin rezarle a ningún santo para que hiciera el milagro escuchó la voz de un chico, cada vez mas cerca que descendía de una de las ramas del árbol. Obligando a que diera un paso hacia atrás y observara minuciosamente aquel individuo, de arriba abajo y terminando en centrar la mirada en los ojos ajenos.

Esa pequeña excursión que realizó en el cuerpo del extraño con la vista la hizo entrarse en un mundo de preguntas que no iban a ser respondidas en aquel momento, ya que la ropa del sujeto estaba dañada y pareciera que se había enfrentado algún combate o pelea, algo por aquel estilo, puesto que otra opción no encontraba que pudiera encajar. Hombre alejado de la sociedad y sin ropa para vestir más que esa que usaba durante días y días, no era una historia creíble ni para ella misma. Sin embargo, eran relatos que pasaban, pero no creía que esa era la vida del joven aquel, mas por su lenguaje que era realmente claro y comprensible, imposible relacionarlo con algún salvaje.

Ni siquiera pronunció palabra alguna ante el comentario de su mano herida, la cual era información correcta, le dolía bastante, pero no podía mostrar gesto de dolor o sospecha de ello, puesto que siempre ha guardado todo aquello que le molesta, no le gusta que otros se metan en asuntos que solo le conciernen a ella. Lya era orgullosa en cuanto a ese asunto, si se lastimaba sola entonces sola iba buscar la solución para estar mejor, no necesitaba la caridad o la preocupación de ajenos. No buscaba que otros se intranquilizaran por su culpa. No quería eso.

Sin embargo, continuó vigilándolo detenidamente y escuchando con atención sus vocablos. Hasta su nombre le había dado con una reverencia y ayuda. Estaba muy bien preparado para ser alguien común y corriente. No sabía qué era, pero todo aquello le parecía bastante raro. En primer lugar, escondido y observándola sin saber cual razón, segundo, otorgando ayuda sin ni siquiera pedirla y tercero, sabía bastante bien lo ocurrido con su mano. Ni siquiera ella pudo visualizarlo con detenimiento cuando estaba en aquella rama, todo era tan oscuro que era imposible saber que hacía en aquel lugar, pero él pudo ser capaz de decir que había sido un golpe de puño e incluso que estaba gravemente lastimada. Aquel individuo al parecer era capaz de ver en medio de tanta oscuridad. Realmente impresionante, pero no lo suficiente para aplaudirle y halagarlo.

- No pedí tu nombre, por lo tanto no te diré el mío… - Mencionó con un son de seriedad, no le importaba ser atrevida y descortés. No debía ser tan confiaba y menos con alguien que caía como si nada desde las alturas. – Sin más que decir, me marcho… - Agregó, caminando hacia el muchacho y pasando aun lado del mismo. Su mano aun seguía sufriendo por el daño, pero no iba aceptar la ayuda de aquel, aunque eso significaría ser tachada como una chica sin modales aparentes. No importaba, solo quería seguir dando pasos, uno delante de otro y mantener su extremidad superior derecha inmóvil para que el molestar no fuera tan intenso.

Pequeños rastros de sangre dejaba, gotas finas y a veces gruesas, que recorrían un trayecto delgado desde los nudillos, pasando por los dedos hasta la punta de las uñas, lugar donde se desprendían y caían penetrante en el suelo.
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Re: Noche de las noches [Libre]

Mensaje por Athan el Sáb Jul 02, 2011 1:19 pm

El chico, mientras hablaba y ofrecía su remedio, mantenía una dura reflexión en su cabeza, quería saber demasiadas cosas sobre esa chica, también quería disculparse con ella por espiarla, pero en realidad no supo qué hacer cuando esta se acercó al árbol y mucho menos aún cuando lo golpeó. Aunque algo le llamaba más la atención, su capacidad, aquella forma de notarle con solo concentrarse. No sabía qué era lo que había usado para encontrar su ubicación, si esa persona no fuera un humano sería más lógico y simple, pero siendo humana, eso complicaba las cosas y lo hacía más emocionante, quizás recibió adiestramiento o tenía alguna clase de poder. Esas cuestiones entre muchas otras rondaban su mente.

Al escuchar su voz, el joven, rápidamente, se dio cuenta de que la chica no parecía estar de buen humor, o por lo menos el carácter que tenía era bastante fuerte, y pudo ver que era una persona orgullosa, así que sin dudarlo, guardó nuevamente aquellos medicamentos, supuso que no los querría. Rechazó incluso la presentación, que según leyó en el libro era una buena forma de mostrar respeto y entablar conversación. Entonces, recordó que aquel encuentro fue algo extraño, ella seguramente pensaría que era alguien raro. Normal, después de decir lo que dijo no era de extrañarse y además estando en ese árbol escondido y con las pintas que llevaba después de entrenar, no era difícil imaginarse la imagen que daba a la otra persona. En ese momento la chica se disponía a marcharse, y pasaba por su lado, gotas carmesíes caían sobre la hierba, esa chica tenía un gran aguante hacia el dolor.


- Perdón… supongo que no ha sido un encuentro ordinario… No te estaba espiando, por si pensabas eso, llevaba ahí más o menos media hora, estaba en mi descanso. – Se explicó el joven intentando aclarar algún posible malentendido. – Mmm… no sabía qué hacer cuando te acercaste al árbol y aún menos cuando te veías tan molesta. Pero supiste que estaba allí… realmente sorprendente, esa capacidad para concentrarse tan fácilmente y poder notarme, “incluso siendo humana”, eso me sorprendió… por eso quise salir, me sentía culpable por estropearte esta refrescante noche, haciendo que te preocupes de la presencia de alguien, y quise ayudarte… “supongo que no lo pensé muy bien… ese libro no me sirvió de mucho en esta situación real…” - Algunas cosas no las quiso decir (esas cosas están entre comillas, el tono era algo más suave, pero igualmente se podía escuchar con facilidad), estaba pensativo mientras hablaba, y pensó en voz alta. Ahora estaba intentando hacer lo que su madre le dijo, tienes que ser sincero, así aclararas malentendidos. Creyó que aquella ocasión podría ser una de esas, pero realmente no le importó mucho el haber dicho lo que pensaba.

El vampiro tenía su mano en el mentón, era una de sus señales de que estaba pensativo, ni siquiera miró a la chica cuando pasó a su lado, ni se preocupó de que se fuera, solo habló de forma sería y pensativa, pero algo que él tenía en su forma de ser nunca cambiaba, siempre estaba alerta y atento a lo que pasaba en su entorno.
– Bueno, sobre tu mano, esta grave, pero supongo que tendrás tus métodos, pero deja que te diga algo, espero que te sea de ayuda, me ensañaron sobre estas cosas y una fractura en los nudillos es muy grave… espero que no sea nada, de hecho estaría bien que no fuera una fractura… pero… - Hizo una pequeña mueca mientras recordaba la mezcla de sonidos que hubo en el impacto contra el árbol, pero no se detuvo y siguió con su advertencia. - tu mano podría sufrir alguna deformación y podrían quedarte secuelas, te podría estar doliendo durante el resto de tu vida si no se cura bien, ya que las manos se usan mucho y con moverla un poco tendrías problemas, perderías fuerza de agarre entre otras muchas cosas. Perdón por lo que voy a decir… pero has sido muy imprudente. – Su charla hasta ese momento, que proporcionó aquella información como disculpa, terminó y se dio la vuelta para mirar a la chica, por si esta decía algo más, sino este, volvería al árbol y esperaría un rato hasta poder entrenar de nuevo, quería seguir sintiendo aquella brisa.

En realidad no le importaría ayudar a aquella chica. Sería otra forma diferente de pasar la noche, ya que no tenía ganas de encerrarse en los dormitorios al terminar su entrenamiento. Dormir, algo que no necesitaba para nada, solo desperdiciaba el tiempo haciendo eso, pero no había muchas cosas para hacer en la academia.
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Re: Noche de las noches [Libre]

Mensaje por Lya el Vie Jul 15, 2011 7:18 pm

Aquel chico era alguien insignificante, sin importancia en ese momento y mucho menos iba a dedicar el tiempo a dárselo. No encontrara que fuese necesario detenerse y formar una conversación plena para después simplemente no verse nunca más y dejar palabras al aire con un tal vez bonito recuerdo de quien fue esa persona. No. Definitivamente no quería formar lazos de nada, ni siquiera de amistad previa. Así que simplemente con paso firme y soportando el dolor de su mano continuó con su caminar, paso a paso y con la mirada al frente iba visualizando la trayectoria recta. Ya espalda del, decidida por dejarlo abandonado a la suerte del muchacho y abandonada ella misma también dentro de aquel oscuro y solitario bosque, escuchó. Escuchó nuevamente la voz de aquel joven, hablando más de la cuenta, una frase tras otra, una explicación bastante dedicada y un obstáculo para irse tan libremente. Podría haberlo dejado ahí, tirado como un simple hablador que no se callaba nunca, pero decidió finalmente prestarle atención. Solo por un momento le iba a dedicar el tiempo a oír los vocablos ajenos pronunciados. Contradiciéndose a su pensamiento anterior. Lamentablemente contradiciéndose.

Se quedó a espaldas del, tratando de cerrar su mano lastimada, pero era imposible. Mínimamente podría doblar los dedos y sentir algo, solo podía predecir que la sangre escurría de la herida y desembocaba en el piso fértil del bosque. – Y sigue… - Pensó. Ese chico era realmente hablador, no se callaba nunca y sus palabras cada vez iban en aumento, ni siquiera le daba la oportunidad a la chica de musitar algo o interrumpirlo en sus palabras. Incluso le daba flojera para decir verdad. Así que no le quedo de otra que analizar cada palabra de aquel individuo, más aun las frases que sonaban extrañas. Ya sabía el motivo por el cual el joven estaba en ese lugar, sin embargo, no le interesaba. También se comentó acerca de su talento al descubrirlo tan fácilmente, escondido entre aquel árbol y ramas. No es difícil imaginarlo, menos alguien que ha sido entrenada para ser una asesina y encontrar sus presas en cualquier lugar, pero el hecho de llamarla “humana” como si fuera tan poco cosa a su parecer propio, ignorando el verdadero tono ajeno la molestó. Ni siquiera el comentario del libro le interesó, no había nada peor en ese momento que a ver sido despreciada.

Estuvo apunto de decir unas palabras al respecto, pero fue callada por la inmensidad de palabras ajenas, quedando ella con los labios separados y haciendo una mueca de desagrado junto con un suspiro suave. Esperó que el sujeto terminara de hablar, oyendo sobre su mano lastimada y las consecuencias que podría pasar si no se atiende con rapidez, incluso fue llamada “imprudente”, algo que quizás a su parecer nuevamente estaba mal enunciado. –En primer lugar… me alegra que te hayas callado… no se como un desconocido puede hablar tanto sin ni siquiera conocerme. Hablas mucho… eso ya me desagrada. - Comentó sin dirigirle la mirada, su tono era fuerte y prepotente. –Segundo, un humano no es más que un animal mas desarrollado… si te das cuenta lo que pude hacer yo lo pueden hacer más animales inferiores que mi… no es algo de tanto asombro. Solo que tú eres un ignorante y no conoces las criaturas que te rodean aun estando en este bosque, porque no eres ni capaz de apreciarlo o saberlo, no me hubieras preguntado aquello si fuese así. Y no me hagas darte una lista de animales que pudo descubrir tu ubicación mucho antes que yo…- Finalizó su palabrerío dándose vuelta y observar el rostro del chico.

Quedándose por unos segundos sin decir nada y solo guardar cada detalle facial de aquel muchacho. –Tercero… imprudente eres tu que habla con una desconocida sin saber quien es y saca conclusiones apresuradas… imprudente también es aquel que habla mas de la cuenta… - Cerró los ojos por unos instantes y sonrió a medio labio para seguir con su discurso. - Y finalmente, no me vengas a dar sermones cuando nadie te lo ha pedido… es molesto.- Concluyó.

Simplemente lo que hizo ella fue darle respuesta a las pregunta indirectas que hacia el joven al hablar. Darle una explicación, al igual que regañarlo un poco por así decirlo, pero tampoco buscaba eso. Fueron palabras sacadas de su mente sin pensarlas muy bien, aunque tenía muy claro todo lo que había dicho y no se iba a retractar en nada. Menos ser llamada “imprudente” cuando ese chico es la viva imagen de aquella palabra en juego.
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Re: Noche de las noches [Libre]

Mensaje por Athan el Sáb Jul 16, 2011 4:16 pm

El vampiro terminó de hablar, y al escuchar a la chica su primer comentario este sin mirarla directamente, ya que estaba de espaldas, bajó su mirada a los pies de la chica y llevó su puño derecho a su mentón. Empezó a analizar lo que la chica decía, parecía muy molesta con él así que sería una buena forma para evitar algo parecido en otros casos.

No se dio cuenta, pero realmente había hablado demasiado. Lo anotó en su cabeza. Lo segundo le pareció algo más extraño. Es verdad lo que decía que era el ser humano, pero eso de que los demás animales fueran inferiores, no le gustó. Esa forma de pensar, sobre que los animales eran inferiores, es la que trajo y sigue trayendo muchos problemas entre la sociedad según lo que leyó en diversas críticas y libros sobre la sociedad y la historia. Igualmente lo tomó como que eran inferiores porque carecían de pensamiento y simplemente se guían por el instinto y las leyes de la naturaleza, no como el ser humano.

Algunos animales tienen el olfato, u otros sentidos más desarrollados que otros, más que el de los seres humanos, así que el hecho de que un animal sea capaz de encontrarle es menos extraño de que un ser humano lo encuentre. Pero sin mirar en ese dato, Athan pensó en que la chica debió tener algún tipo de entrenamiento especial para tener esa capacidad, ya que un ser humano normal y corriente, mejor dicho, un humano de hoy en día, uno seleccionado aleatoriamente de entre la población, seguramente, no hubiese sido capaz de notarle.

Todo esto recorrió su mente en poco tiempo, y otra cosa que dijo la chica, ahora sí, le molestó, aunque no le dio importancia ya que ella no le conocía y ni siquiera estaba en un estado de ánimo normal, estaba bastante irritada, ese comentario fue que le dijera que era un ignorante y que no conocía a las criaturas que le rodeaban. Sonrió un momento, de manera irónica.

Mantuvo su postura, no dijo ni hizo nada, solo escuchaba con atención las palabras de la malhumorada chica. Lo tercero fue algo en lo que coincidió con ella, fue imprudente, simplemente debió haber hecho otra cosa. La última parte, no la tomo muy en serio, pero aún así lo anotó también puesto que a otras personas podría resultarle molesto que le dieran consejos.

Al ver que ella terminó, el después de un pequeño y corto periodo de silencio, habló, mirándola directamente a los ojos y dejando caer su mano de su barbilla.


- Mmm… gracias por la información. – Refiriéndose al hecho de que anotó mentalmente aquello que dijo la joven sobre él, aunque ella no lo supiera. – Pero bueno, como bien dices, no te conozco, y tu a mi tampoco, no saques conclusiones sobre el conocimiento ajeno. – No quiso dar más explicaciones, no quería, en cierto modo, enojarla más por hablar mucho. – Me disculpo por mi imprudencia y falta de ilustración en el ámbito social. También por las posibles ofensas que te haya podido ocasionar, no era mi intención. – Hizo una pequeña doblez, indicando así su perdón de forma física. Después de un breve momento, se reincorporó y volvió a mirar fijamente a la persona que tenía en frente, a los ojos.
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